¿Extraterrestres o esqueletos de llamas? Ante crédulos y charlatanes, la ciencia responde

La conferencia del autodenominado ufólogo Jaime Maussan en la Cámara de Diputados con invitados internacionales, la semana pasada, donde presentó supuestas evidencias de “seres no humanos”, alzó la polémica a nivel mundial, haciendo que especialistas tomaran la decisión de hablar desde la evidencia científica. Así ocurrió el pasado 19 de septiembre en el foro que se tituló “¿Extraterrestres o esqueletos de llamas? Ante crédulos y charlatanes, la ciencia responde”, celebrado en el Centro de Ciencias de la Complejidad de la UNAM (C3).

El físico Alejandro Frank, miembro de El Colegio Nacional y anfitrión del foro en el C3, criticó la invitación de Jaime Maussan a la Cámara de Diputados. Además, dio una especie de manifiesto del por qué se realizó este ejercicio de juntar voces desde la ciencia para hablar del tema. Dijo que la investigación científica es complicada, difícil y cuesta mucho, por eso es más fácil creer en cosas sin la necesidad de verificar.

De frente a sus colegas científicos, Frank expuso: “ante los graves problemas que vivimos en México y en el planeta entero, es triste reunirnos para hablar de las fechorías de un charlatán profesional. No estamos aquí por las décadas de ridículas afirmaciones conspiracionistas de Jaime Maussan, sino por la invitación que se le hizo de los diputados federales, que ha dado la vuelta al mundo y que ha puesto en entredicho la racionalidad y objetividad científica de nuestro país (…) Lo que está en juego aquí, es si nuestro país apostará por la ciencia o por las supersticiones y la charlatanería”.

Agregó que “el Conahcyt ha jugado un papel muy destructivo y hemos perdido años de trabajo, además que este no se ha manifestado acerca de estos hechos que han dado la vuelta al mundo rebautizando a las momias de Nazca como las momias mexicanas. Como decía el gran astrónomo Carl Sagan “La ciencia es una luz en la oscuridad”, particularmente en los tiempos que corren».

“Tenemos que ser cautelosos”

Por su parte, el doctor en física José Franco, del Instituto de Astronomía, expresó que “una de las preguntas fundamentales que nos han atormentado a lo largo de toda la historia es ¿cuál es el origen del mundo, del universo, del cielo y el origen de la vida? Esto generó una serie de mitos y leyendas a lo largo de la historia y, al día de hoy, esas preguntas siguen vigentes”, de la UNAM, durante el conversatorio.

“La ciencia, como el resto de la sociedad, está muy interesada en darle respuesta”, dijo Franco, quien expuso que incluso se tiene, entre otras áreas, a la exobiología, que estudia la posibilidad de vida fuera de la Tierra y su búsqueda se hace con tres enfoques diferentes: búsqueda directa de vida microbiana en cuerpos celestes (meteoritos, Luna, Marte, Júpiter, Saturno y Venus). Otra es la búsqueda indirecta, de rastros que permitan inferir la presencia de vida en planetas extrasolares con telescopios espaciales como el Kepler o Tess, “aquí se buscan moléculas que puedan indicarnos algún rastro de vida”. Por último, señales de radio, que supuestas civilizaciones extraterrestres podrían estar emitiendo.

Agregó que, además, se han lanzado botellas de náufrago, placas en los satélites Pioneer y Voyager, mensajes de radio desde el radiotelescopio de Arecibo en puerto Rico y recientemente desde Madrid, un grupo de radiotelescopios que puso la NASA, mandó una canción de los Beatles (Across The Universe) en dirección a Polaris, para ver si alguien la escucha y hay reacciones.

“Hoy además tenemos una serie de trabajos en virología, química, astrofísica, ciencias de la tierra geología, matemáticas, que se conjuntan para analizar este fenómeno. Además de satélites dedicados a encontrar planetas fuera de nuestro sistema solar, el más famosos el Kepler que funcionó de 2009 a 2018, también recientemente lo hemos visto en Tess. A la fecha tenemos más de 5,500 planetas externos que se han descubierto y más de 4,000 estrellas en las cuales sabemos que hay planetas. Sin embargo, el volumen que se ha estudiado de nuestra galaxia es una muy pequeña parte”.

Agrega que se ha hecho también un esfuerzo por tratar de ubicar dónde están estos planetas alrededor de sus estrellas progenitoras, pero si están muy lejos, el lugar es muy frío y no daría para sostener vida, si están muy cerca, el lugar estaría muy caliente y tampoco daría para tener vida. Por otro lado, hay una zona denominada “habitable”, que sería el lugar donde el agua podría estar líquida, en caso de haber y se podrían dar reacciones para generar organismos, sin embargo, todavía se requieren de estudios para asegurar algo así, por ello “tenemos que ser cautelosos”.

Franco concluye que, con todas estas herramientas humanas, en ningún lado se ha encontrado vida fuera del planeta, a pesar de que hay mucha gente trabajando y tratando de hacer astrobiología, uno de los casos más notables en México fue el doctor Rafael Navarro, quien murió de covid en 2021, pero que generó el laboratorio de química de plasmas y estudios planetarios en el Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM; pero no es el único, el Instituto de Astronomía en Ensenada, Baja California, tiene un laboratorio de astrobiología, incluso hay una sociedad científica dedicada a este fin.

La vida es producto de un largo proceso

En su intervención, el doctor Antonio Lazcano, biólogo evolutivo y también miembro de El Colegio Nacional, fue contundente: “somos la única forma de vida conocida en el universo”, aunque eso no quiere decir que no haya otras formas de vida en otras partes del universo. Explicó que cuando uno especula sobre el origen de la vida en el universo, necesariamente tiene que estar sujeto a las restricciones del único ejemplo de vida conocida que tenemos en la Tierra.

Con esta premisa, dijo que la vida en el planeta no es resultado, ni de un milagro, ni de un acto de creación espontáneo, sino resultado de un proceso. “A veces nos cuesta mucho trabajo entender lo que es un proceso porque, por ejemplo, prender la luz es una relación de sí o no, pero definir un proceso de dónde termina la playa y comienza el océano, es difícil».

“Con el origen de la vida es una situación equivalente, donde sabemos que hubo una serie de circunstancias que permitieron la formación de una serie de compuestos que a partir de las teorías que propuso Aleksandr Ivánovich Oparin en 1924, se dio origen al campo de origen, donde entendemos que hubo una serie de etapas y fueron apareciendo formas moleculares cada vez más complicadas hasta que en un momento aparece un sistema en el que todos estuviéramos de acuerdo”.

El problema es que cuando hablamos de vida en otras partes del universo, confundimos la presencia de un escenario con el hecho de que suceda un proceso. “Que haya otros planetas girando alrededor de otras estrellas donde pueda haber agua líquida, moléculas simples, como las que creemos que hubo cuando la vida apareció en la tierra, no necesariamente significa que el mismo proceso ocurrió”.

Otro problema, dijo, es la especulación, porque con este término se pueden hacer hipótesis totalmente desenfrenadas “donde yo proponga, por ejemplo, que soy la reencarnación de la momia de Ramsés II”. Pero en ciencia, Lazcano asegura que la especulación tiene un valor extraordinario, “como un desarrollo de valor intelectual que me permite a partir de los hechos conocidos, de datos duros y concretos, poder imaginar situaciones, siempre restringido por lo que la química, la física, la biología, entre otras áreas, me están diciendo”.

Lazcano aseguró que esto hoy se está utilizando de una manera indiscriminada e incluso abusiva y es contundente “Lo científicos no podemos ser permisivos, nuestra imaginación está necesariamente restringida a lo que las disciplinas científicas me están diciendo, pero no somos víctimas ni estamos aprisionados”.

nelly.toche@eleconomista.mx

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