El fenómeno OVNI sobrevuela otra vez la provincia de Cádiz, zona caliente de avistamientos

El testimonio de David Grusch, ex funcionario del Departamento de Defensa, en el Congreso de Estados Unidos asegurando que el Gobierno oculta información sobre OVNIS y que un informe del Pentágono podría dar cuenta de aeronaves “no humanas” que escondería el Gobierno estadounidense y el anuncio del director de la NASA, Bill Nelson, de que, ante la información que se ha generado sobre “alienígenas”, un grupo de científicos prepara un informe tras una minuciosa investigación sobre una presunta vida extraterrestre para este mes de agosto ha reavivado el interés por un fenómeno que ha tenido en la provincia un punto caliente desde mediados del siglo pasado, junto con Canarias, Cataluña y Mallorca.

Junto con el caso de Conil, relativo al avistamiento de dos supuestos humanoides por parte de cinco jóvenes en la playa de los Bateles, en la noche del 29 de septiembre de 1989, cuestionado por la versión oficial, que apuntaba que se trataba de operarios británicos instalando cable de telefonía, sin lugar a dudas el episodio más popular y enigmático lo protagonizó el  conocido ginecólogo algecireño Juan José Rivera.

En la tarde del 26 de agosto de 1966, el médico se desplazaba en su motocicleta hasta Punta Carnero, con la intención de realizar una sesión fotográfica del Estrecho. Una vez que aparcó su moto en la zona de la vaguada, comenzó a sentir que alguien le estaba observando. De repente, se cruzó frente a él una especie de “homínido” con los brazos desproporcionados, cabeza deforme y nariz aguileña. Ribera le siguió hasta toparse con un artefacto de forma ovoidal, de unos 15 metros de diámetro. Antes de huir despavorido, tomó una imagen que, lamentablemente, se ha perdido.

Sobre estos casos y otros  testimonios registrados, INFORMACIÓN conversa con dos estudiosos gaditanos del fenómeno, José Moreno, al frente de la Agrupación Parapsicológica de Puerto Real durante muchos años, y José Antonio Caravaca, algecireño pionero en las investigaciones de este campo y colaborador de revistas especializadas. Ambos coinciden, además, en su interés por lo que las autoridades de Estados Unidos revelarán en los próximos días, convencidos de que muy probablemente no habrá un antes y un después, pero tampoco despejarán todas las dudas sobre sucesos de difícil explicación lógica.

“Al margen de lo militar o lo natural, hay casos anómalos”

José Antonio Caravaca es uno de los nombres propios de los estudiosos del fenómeno OVNI. Con una decena de libros sobre la materia e innumerables colaboraciones en revistas especializadas, con el popular divulgador J. J. Benítez y el televisivo Íker Jiménez, es voz autorizada.

Su dilatada experiencia y un millar de testimonios registrados durante décadas no han servido, sin embargo, para dar respuestas. Caravaca sigue preguntándose qué hay detrás de avistamientos desde mediados del siglo pasado. De entrada, apunta que hay un trasfondo militar.

Muchos de los episodios tienen que ver con cuestiones de defensa nacional y espionaje, tensiones entre potencias como Estados Unidos, China y Rusia, y el desarrollo de la industria aeronáutica y aeroespacial. Otros muchos incidentes reportados se deben a fenómenos atmosféricos o naturales. Pero, advierte, “existen casos que tienen una alta extrañeza y son de origen desconocido”.

No se atreve a etiquetarlos como “extraterrestres”, pero los califica de “anómalos” y “desconcertantes” incluso para muchos de quienes los han vivido en primera persona, astronautas o pilotos de las fuerzas armadas.

Caravaca vincula todos estos avistamientos con historias a lo largo de los siglos que traspasan la frontera de lo normal, como las apariciones marianas, las visiones de duendes y hadas u otros animales legendarios.

“Los contactos son descritos de acuerdo a los roles socioculturales de cada tiempo”, explica, de ahí que no haya dos alienígenas descritos iguales. Ocurre lo mismo con sus vehículos espaciales. “Pero hay elementos comunes como la alteración de la conciencia o los estados de trance que padecen las personas que los protagonizan”, agrega.

En sus anotaciones, es común que estos sientan alteraciones espacio-temporales, desfases horarios, escuchen zumbidos o un silencio atronador.

Aún así, no confía en que Estados Unidos haga una relevación trascendental. “El mundo está polarizado, hay desconfianza en las instituciones e intereses cruzados”. Veremos.

“Siempre lo he creído, no estamos solos en el Universo”

José Moreno comenzó a escudriñar los cielos en el año 1978. Fascinado por la literatura en torno al fenómeno OVNI, especialmente con el caso Roswell, comenzó a reunirse en los albores de la democracia con un grupo de compañeros de astilleros para compartir experiencias relacionadas con la ufología, pero también con lo paranormal. “Entonces, hablar de aquello era tabú”, recuerda.

Pero la pasión por desentrañar lo que oculta lo desconocido era mayor. En la biblioteca de Puerto Real comenzaron a planificar también las primeras salidas, en “la zona de las marismas”, que le permitieron vivir en primera persona un avistamiento. “Las fotos que hicimos de una luz muy fuerte en la Bahía no era una simple luz”, asegura. Desde entonces, no ha vuelto a ser testigo directo.

Sin embargo, una vez creada la Agrupación Parapsicológica de Puerto Real “comenzamos a recibir oleadas de llamadas de vecinos que aseguraban haber divisado algún tipo de objeto volador no identificado”. Curiosamente, a partir de los noventa, apunta, los testimonios fueron escasos.

La actividad de la agrupación fue decayendo y, además, se quedaron sin el local cedido por el Ayuntamiento. En 2015, Moreno dejó la actividad y hoy lamenta haber perdido todo el material gráfico y documental acumulado durante casi treinta años.

El anuncio de las autoridades estadounidenses sobre un informe acerca del fenómeno ha reavivado la curiosidad en torno a ello. No tiene claro lo que espera de toda la expectación que se ha creado en las últimas semanas. Duda, en realidad, que se produzca alguna revelación de calado que agite nuestra cosmogonía, nuestras creencias o que ponga patas arriba todo el conocimiento científico atesorado durante siglos por el ser humano. Aunque no pierde la esperanza de que se confirme la existencia de vida extraterrestre porque confirmaría lo que siempre ha creído: no estamos solos en el universo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *