4 de abril de 2025

Extraterrestres

Informaciones Exclusivas sobre extraterrestres y ovnis en todo el mundo.

Lovecraft, Houdini y los horrores subterráneos de las pirámides egipcias


Curiosamente, hace poco más de un siglo, el célebre escritor de terror cósmico H.P. Lovecraft ya había imaginado horrores innombrables acechando en las profundidades de Egipto en su relato Bajo las Pirámides.

Lovecraft, Houdini y los horrores subterráneos de las pirámides egipciasLovecraft, Houdini y los horrores subterráneos de las pirámides egipcias

«Las monstruosidades aclamaban algo que asomó desde la nauseabunda abertura para apoderarse del espantoso tributo que le ofrecían». Crédito: MysteryPlanet.com.ar.

El mes pasado, un equipo de investigadores italianos anunció haber detectado gigantescas infraestructuras en la pirámide de Kefrén, en Guiza. Este hallazgo ha reavivado el interés en los misterios que podrían esconderse bajo la meseta egipcia, incluyendo viejos relatos basados en las leyendas que rodeaban a los exploradores de un Egipto aún en control de Gran Bretaña.

Un llamativo ejemplo es el cuento Bajo las Pirámides de H.P. Lovecraft, escrito en 1924 para la revista Weird Tales en nombre del ilusionista Harry Houdini. El texto relata la ficticia experiencia del célebre mago al ser capturado por un guía turístico y abandonado en un abismo subterráneo bajo Guiza. Allí, en las cavernas ocultas, se encuentra con entidades monstruosas y ancestrales, mucho más antiguas que la propia civilización egipcia.

La historia se publicó en la edición de mayo-junio-julio de 1924 de Weird Tales cambiando el nombre del borrador original, ‘Bajo las Pirámides’, por ‘Encerrado con los Faraones’. Se acreditó únicamente a Houdini hasta la reimpresión de 1939.

La verdadera identidad de la Gran Esfinge

Uno de los elementos más fascinantes de la narración es la reinterpretación del verdadero origen de la Gran Esfinge —generalmente atribuida a Kefrén por encontrarse más cerca de su pirámide—. El escritor de Providence menciona que antiguas leyendas aseguran que la estatua no representa a un faraón, sino a una criatura híbrida, con cuerpo de bestia y rasgos que evocan a una entidad cósmica impía.

Un ángulo poco común de la Gran Esfinge revela la evidente desproporción entre su cabeza y su cuerpo, una característica que de ninguna manera puede atribuirse a la erosión causada por el viento —como sugieren algunos egiptólogos—. Además, en la parte superior de la cabeza se distingue un hueco sellado, cuya presencia ha generado diversas interpretaciones.

Asimismo, Lovecraft insinúa que la esfinge es anterior a la civilización humana y que su propósito no es el de una simple escultura conmemorativa, sino el de un guardián o testigo de horrores antiguos, cuya presencia aún acecha en lo profundo de la tierra.

«Existen relatos desagradables sobre la Esfinge antes de Kefrén, pero fueran cuales fueran sus rasgos primigenios, el monarca los sustituyó con los suyos propios para que los hombres pudieran mirar al coloso sin temor».

Esto se condice con teorías modernas que, de igual manera, aseguran que la cabeza original del monumento no era la que vemos hoy en día y que la antigüedad del monumento es mucho mayor.

Monstruos primigenios bajo Guiza

En este sentido, mientras el protagonista del relato (Houdini) intenta encontrar la salida del mundo subterráneo de Guiza, se topa con una gigantesca caverna ceremonial y con la escalofriante deidad que inspiró la construcción de la Esfinge:

«Las monstruosidades aclamaban algo que asomó desde la nauseabunda abertura para apoderarse del espantoso tributo que le ofrecían. Era algo muy pesado, incluso desde mi altura; algo amarillento y peludo, dotado de un extraño movimiento nervioso. Su tamaño era comparable al de un hipopótamo de buen porte, pero su forma era muy curiosa. No parecía tener cuello, sino cinco cabezas peludas separadas que surgían en fila desde un tronco cilíndrico y tosco: la primera muy pequeña, la segunda de buen tamaño, la tercera y la cuarta iguales y las más grandes de todas, y la quinta más pequeña, aunque no tanto como la primera. De estas cabezas brotaban extraños tentáculos rígidos que se lanzaban ávidamente sobre las cantidades excesivas de innombrable alimento depositadas ante la abertura. De vez en cuando, la cosa saltaba y, en ocasiones, se retiraba a su guarida de una manera muy extraña. Su locomoción era tan inexplicable que la observaba fascinado, deseando que emergiera aún más de su cueva cavernosa bajo mis pies».

La existencia de esta criatura, deforme e imposible de describir en términos humanos, desafía toda lógica, como si perteneciera a una realidad distinta a la nuestra. Venerada y temida por los sacerdotes que le sirven, sugiere la existencia de una cosmogonía alternativa a la egipcia, donde entidades más antiguas que los propios dioses conocidos gobiernan en la oscuridad.

A pesar del uso de la licencia artística de Lovecraft, Houdini (foto) disfrutó de la historia y los dos hombres colaboraron en varios proyectos más pequeños antes de la muerte de este último en 1926.

Esta parte de la historia se alinea con la visión lovecraftiana de un cosmos indiferente, donde la humanidad es apenas una anécdota en la historia de seres primigenios y poderosos. La idea de túneles y ciudades subterráneas bajo Guiza se convierte en un reflejo del miedo ancestral a lo desconocido y a lo que yace más allá de nuestra comprensión.

Conclusión

Ahora, con la detección mediante tecnología de radar de apertura sintética (SAR) de presuntas estructuras ancestrales bajo la pirámide Kefrén, algunos podrían ver en la ficción de Lovecraft una inquietante premonición. ¿Qué secretos aún duermen bajo la arena de Egipto? ¿Podría la historia tener ecos de algo más que simple mitología?

Imagen basada en SAR que muestra anomalías que se cree indican la presencia de ocho tubos o pozos verticales debajo de la Segunda Pirámide. Crédito: Proyecto SAR Kefrén.

El propio maestro del terror cósmico nos brinda una extraña respuesta en su obra:

«El viejo Kefrén—el de la Esfinge, la Segunda Pirámide y el imponente templo de la entrada— vive muy por debajo de la tierra, unido en matrimonio con la reina necrófaga Nitokris y gobernando sobre momias que no son ni de hombre ni de bestia».

Esta visión transforma la historia egipcia en un mito aún más oscuro, donde los faraones no solo construyeron las pirámides para ser enterrados, sino para reinar eternamente en las sombras junto a seres inmemoriales.

Aunque, quién sabe, quizás las arenas de Egipto aún esconden horrores que ni siquiera Lovecraft pudo imaginar…

Por MysteryPlanet.com.ar.