El Congreso abierto a la superchería

Juan Eduardo Martínez Leyva

El pasado martes 12 de septiembre la Cámara de Diputados abrió sus puertas a uno de los personajes más desacreditados y polémicos en los temas relacionados con los fenómenos de los llamados objetos voladores no identificados, con la existencia de vida extraterrestre y con la promoción de sustancias que pretenden tener atributos curativos milagrosos para diversos tipos de enfermedades.

José Jaime Maussan Flota estudió periodismo e inició su carrera profesional como reportero de periódicos y de radio y televisión. En una entrevista reciente, realizada en un programa de televisión en el que se indaga en la vida íntima de personajes de la farándula, declaró que hubo dos momentos importantes en su carrera que “cambiaron su destino”. El primero ocurrió en 1991 cuando realizaba un reportaje en la Basílica de Guadalupe. Ahí, aseguró Maussan, la virgen le habló. La guadalupana le dijo con un tono vigoroso y como si estuviera molesta: “¿qué quieres de mí?”. A partir de ese momento el reportero afirma que cambió su perspectiva del mundo y el sentido de su espiritualidad.

El otro momento “revelador” ocurrió en el mismo año 1991 cuando el conductor de televisión Nino Canún invitó a Maussan a hablar del fenómeno OVNI en su programa nocturno que se trasmitía en el canal 9 y que llevaba el nombre de: Y usted, ¿qué opina? Ahí, Maussan y Canún protagonizaron un encuentro en vivo que, dado el interés mostrado por la audiencia que no cesaba de llamar al programa, duró hasta ya entrada la mañana. En este caso Maussan seguramente cayó en la cuenta que el tema de los extraterrestres tenía un amplio potencial comercial. El rating es jugoso negocio. A partir de esa “epifanía” el reportero se enfocó a la caza de Ovnis de manera obsesiva y sus “hallazgos” han sostenido durante muchos años su exitoso programa Tercer Milenio hospedado en Televisa.

El poco rigor y seriedad con la que Maussan acostumbra presentar las supuestas evidencias de objetos y seres extraterrestres ha sido desde hace tiempo objeto de descalificaciones y críticas desde diversos sectores. No obstante, millones de personas lo siguen y creen a pie juntillas lo que se les presenta como “evidencia”. Lo que dice Maussan es verdad revelada.

En un reportaje de Laura Castañeda publicado en la revista Gatopardo en el lejano noviembre de 2008 se menciona una lista de personas que desaprobaban el trabajo de Maussan. El científico mexicano Rafael Navarro -fallecido en 2021- que colaboró con la NASA en diversos trabajos de exploración de Marte, afirmó que Maussan no tenía formación científica y lo que exponía no podía ser tomado en serio. La astrónoma mexicana Julieta Fierro calificó al periodista como charlatán sugiriendo que bien podría ser denunciado por fraude ante la Procuraduría Federal del Consumidor. Un capitán de aviación de nombre Alejandro Franz que dirigía el Centro de Estudios Paranormales y Aeroespaciales Anómalos en México había documentado en esas fechas treinta y cuatro timos cometidos por el periodista. El capitán Franz afirmó que lo que expone Maussan es un insulto para la inteligencia y lo acusó de ser una persona deshonesta. Incluso, se lee en el reportaje de Laura Castañeda, el propio Pedro Ferriz Santacruz, tal vez el primer “ufólogo mexicano”, calificó a Maussan de charlatán.

Jaime Maussan también es entusiasta promotor de sustancias con supuestas propiedades terapéuticas. BIOtiquín e Hydrotente son dos de los productos que fueron vendidos durante la pandemia y aún se ofrecen en innumerables puntos de venta.

El lunes 23 de noviembre de 2020 el portal de la revista Proceso informaba que la senadora de Morena Lucía Trasviña estaba convocando a un foro para ese mismo día, el cual sería encabezado por ella y Jaime Maussan para dar a conocer el Hydrotente, un supuesto suplemento contra el COVID, elaborado por Juan Alfonso García Urbina del laboratorio BIOtiquín. Proceso también recogía la crítica hecha ese día por el reconocido infectólogo mexicano Alejandro Macías en el sentido de que era inaceptable que desde el Senado de la República se promoviera este tipo de “productos milagro”. Si la senadora lo quiere hacer, al menos que no involucre al senado, remataba su crítica el doctor Macías.

El 15 de abril de 2021 la COFEPRIS alertó a la población sobre los riesgos de usar BIOtiquín por no tener registro ante esa Comisión y porque no se tenía evidencia de su efectividad, seguridad y eficacia en el tratamiento del COVID-19. La comercialización de este producto era irregular, concluía en su alerta la Comisión.

Lo arriba señalado son apenas algunos ejemplos públicos que muestran lo abollada que está la reputación de Jaime Maussan. La pregunta obligada: ¿Conocía el diputado Sergio Gutiérrez Luna sobre la dudosa reputación del “ufólogo” y no obstante le abrió las puertas del Congreso para que expusiera el engaño de las supuestas momias de Nazca?

Después del show fraudulento urdido por el diputado Gutiérrez Luna, el Instituto de Astronomía de la UNAM emitió un comunicado en el cual vuelve a poner en perspectiva científica el asunto de los avistamientos y la existencia de vida extraterrestre. El Instituto informa que actualmente científicos de diversas disciplinas colaboran para estudiar si existe vida en otros planetas, tema de gran interés entre la comunidad. Menciona que existen miles de astrofísicos en todo el mundo, dotados de una potente red de telescopios y otros instrumentos como detectores de señales electromagnéticas. El comunicado del Instituto concluye: “A pesar de todos los estudios y monitoreos del cielo mencionados, hasta la fecha no hay ningún reporte observacional o experimental que ofrezca evidencia de vida fuera de la Tierra o de visitas de civilizaciones de otros mundos”.

La insistencia de algunos legisladores morenistas para que Maussan tuviera protagonismo en el Congreso, lo cual finalmente lograron con las momias de Nazca, habla de la poca seriedad e irresponsabilidad con la que estos legisladores toman su cargo. Más preocupados por el impacto mediático que por el fondo científico y la verdad, revelan también -acaso involuntariamente- la superficialidad y nivel intelectual con la que han desarrollado su trabajo y la ausencia de expertos y científicos en temas que desconocen y, sin embargo, aprueban usando su mayoría. La baja calidad en la confección de las leyes de los últimos años ha hecho que la Suprema Corte trabaje horas extras para enmendarles la plana.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *