Ovnis sí, ovnis no… el debate eterno y La Plata

Dos luces interrumpieron la oscuridad de la noche del 4 de marzo de 1986. No eran aviones, no eran drones, tampoco estrellas fugaces. Durante minutos danzaron ante la atónita mirada de un grupo de personas que se había preparado toda su vida para este momento. Ellos no salían de su asombro mientras los destellos continuaban con su coreografía, se posaban uno arriba del otro, cambiaban de lugar y giraban. Sus colores variaban también, de verde a rojo, de rojo a amarillo, un show único en el medio del campo que en una cuestión de segundos sembró de terror el campo.

Es que de pronto una de esas luces dejó su lugar junto a las estrellas, comenzó a acercarse a la tierra y el pánico se apoderó de los presentes. El fotógrafo del grupo comenzó a sentir que su corazón latía cada vez más fuerte y su padre le frotaba el pecho para alivianar la tensión, mientras la luz seguía en dirección hacia ellos. Un muchacho se tiró cuerpo a tierra para protegerse, otro, enloquecido, quería salir corriendo del campo, una tarea imposible ya que estaban rodeados por alambrados.

Entonces Luis posó una linterna sobre el techo del auto y gritó: “Loco si esto se sigue acercando, tiene que quedar alguno vivo para contarlo. Somos siete, bueno lo lamento uno vivo tiene que quedar, no vamos a terminar todos hechos cenizas en el piso”. En ese momento la luz se elevó y se fue en dirección hacia Verónica.

Luis, era Luis Burgos, presidente de la Fundación Argentina de Ovnilogía (FAO), quien investiga el tema hace más de 50 años y presenció al menos nueve episodios similares. “En ese momento mis compañeros pensaron que lo decía en broma, pero nunca hable tan en serio: alguno tenía que contar lo que estábamos viendo”, recordó y añadió: “Para mí fue como la frutilla del postre luego de tantos años de estudio”.

El hecho ocurrió en el campo San Luciano de Atalaya, lugar que se encuentra dentro de la zona a la que los especialistas bautizaron como “El nido”, debido a la gran cantidad de denuncias de avistamientos y apariciones de marcas en los campos. “Es un área de unos 120 o 130 kilómetros de diámetro que abarca desde el sur de La Plata hasta la Bahía de Samborombón y desde la Ruta 2 a la 11. La concentración de casos que hay ahí no se ve en ningún otro lugar de la Argentina”, detalló Burgos.

Atraídos por esas situaciones llegaron aquella noche al campo San Luciano, a donde había alrededor de 150 marcas circulares en el pasto. ¿Pero qué pasó esa noche? ¿Por qué las luces les brindaron semejante espectáculo y luego partieron? Burgos encontró una respuesta simple al hecho: “Querían bajar ahí, tal como lo habían hecho durante meses, pero se encontraron con nosotros y tras la molestia que les generamos, se fueron”.

Más cerca de lo que se cree

¿Están entre nosotros? Es una incógnita que circuló mucho en estos últimos días y que llamó la atención hasta de los más incrédulos. Pero en La Plata la pregunta podría reformularse: ¿qué tan cerca están? Es que la Ciudad ha sido el escenario de momentos históricos en materia de ovniología, según advierten especialistas en el tema. Sin ir más lejos, el primer avistamiento de la historia Argentina se dio en la intersección de 56 y 25, el 10 de julio de 1947.

“¡Bueno! Ya comenzaron a volar sobre nuestro cielo los platillos voladores que tanto preocupan y tanto están dando que hablar al mundo. La singular sugestión colectiva o la realidad que mañana tendremos que admitir, como tantas cosas que parecieron imposibles, ha llegado hasta nosotros. Hay quienes han visto o creen haber visto a los platillos o discos que surcan el espacio, maravillan a quien los descubre y plantean un sin fin de interrogantes. Dicen que es una esfera rojiza que avanza veloz hacia el oeste y termina por desaparecer, misteriosamente”, relató el diario EL DIA en aquel momento.

Según la reconstrucción que pudo hacer Burgos de ese suceso, “los vecinos no vieron un plato, sino una esfera rojiza violácea que se bamboleaba arriba de los árboles. Incluso algunos dijeron que se posó arriba de un naranjo y permaneció allí unos minutos”. Pero apenas unas semanas antes, el 24 de junio, un piloto estadounidense dijo que en unos de sus vuelos se le cruzaron objetos voladores similares a un plato, dándole así nacimiento al fenómeno de los platillos voladores a nivel mundial.

El primer avistamiento de la historia Argentina fue en 56 y 25

Esto hizo que se ponga en duda el relato de los vecinos: ¿lo vieron realmente o estaban sugestionados por el contexto histórico? “Son muchos vecinos los que lo vieron y dieron su testimonio, para pretender hacerlo pasar como por una paranoia del momento”, manifestó Burgos para despejar cualquier tipo de dudas.

Años después en la rambla de 72, en Circunvalación, comenzaron a aparecer marcas circulares en el pasto, que rápidamente fueron asociadas al fenómeno ovni. “En el año 1999, Nelson Polanco -también investigador de la FAO- , descubrió en 72 entre 20 y 21 unas 20 marcas circulares. Eran círculos perfectos, iguales a los que habíamos visto en Atalaya y en muchos campos de Argentina”, señaló Burgos y añadió: “Era un verdadero misterio, no podía ser que estuvieran bajando ovnis acá en la rambla”.

Ambos se dedicaron a estudiar el caso y hablando con vecinos se encontraron con que no eran las únicas marcas, sino que desde la década del 50 aparecieron varias en la zona de 72 desde calle 10 a 25. A esto se le sumaron testimonios de personas que “veían luminosidades de noche y ahondando llegamos a hablar hasta con vecinos de Parque Saavedra que habían presenciado cosas similares”, reveló. Y expresó que por ese motivo bautizaron al lugar como “La zona 72” y colocaron una placa en la que se lee “acotada franja platense que así bautizamos por los casos O.V.N.I denunciados desde la década del 50”.

El auge de los OVNIS

Denuncias de ocultamiento de información por parte del gobierno estadounidense, informes de la NASA, supuestas momias no humanas expuestas en el Congreso mexicano, fueron algunos de los sucesos que mantuvieron en vilo a quienes expectantes aguardan cualquier tipo de confirmación oficial sobre vida extraterrestre.

Esto hizo que el trabajo de Burgos cobrara notoriedad pública. Pero él lejos de subirse a la euforia del momento aseguró que “esto no aporta nada al tema que nosotros investigamos, no agrega nada, ni una ápice. Nada”. En ese sentido hizo especial hincapié en la denuncia del ex oficial de inteligencia militar, David Grush, quien aseguró que el Pentágono ocultó información sobre el hallazgo de “restos biológicos no humanos”.

La NASA estuvo muy activa en la semana al enfrentar el tema de los ovnis

“Hace 54 años que investigo el tema, en todo este tiempo yo no te puedo decir con certeza si adentro del plato volador viene un marciano, un ser de las estrellas, de Orión, o de donde sea. Grush, este personaje al que yo entre comillas le digo ‘encantador de serpientes’ ya lo identificó como extraterrestres, ya le dio origen y eso es raro”, explicó Burgos.

Esta aparente seguridad con la que Grush declaró ante los senadores de su país fue lo que llevó a Burgos a distanciarse de la algarabía generalizada que provocó el militar. Es que después de más de medio siglo dedicado a investigar el tema hay “grandes preguntas que no podemos responder. Cuando a mí me dicen de dónde viene el fenómeno siempre se apunta a lo extraterrestre, pero con el tiempo otros ufólogos investigadores se volcaron a pensar que podrían ser terrestres. No sabemos que viene adentro, no tenemos las certeza absolutas”.

Pero en medio de estos anuncios internacionales, en Argentina se vivió un hecho muy singular en el que se vieron involucrados miembros del ejército. El acontecimiento ocurrió el pasado 5 de septiembre en Bahía Blanca, cuando vecinos de la ciudad divisaron luces extrañas sobrevolando la zona de la Base Naval Comandante Espora seguidas por ráfagas de disparos.

Todas las sospechas apuntaban a que personal de la base había abierto fuego contra los objetos extraños que se movían en el cielo, pero desde la Armada Nacional negaron rotundamente esta afirmación. “No hubo ningún enfrentamiento”, aseveró el jefe del departamento de Comunicación Institucional Carlos Eduardo Gómez Nolasco quien manifestó que “se desconoce el origen de las cosas que se han viralizado”.

En oposición a la versión de la Armada, la FAO ratificó que ese día sobrevoló la Base un “objeto volador no identificado” que fue repelido desde tierra durante más de 20 minutos y detalló que “se habría tratado de un solo intruso aéreo, silencioso de color ámbar con cambios cromáticos”. Además indicó que “se ignora el resultado de la acción, si el objeto volador fue finalmente abatido o si realizó un escape, como así también si hubo efectos colaterales”.

Entre tanta incertidumbre, desde la Federación pudieron confirmar que la policía recibió “numerosos llamados de vecinos” que alertaron sobre los “disparos y detonaciones en el interior del predio”.

Así, entre personas dedicadas a echar luz sobre un tema que siempre da que hablar, incrédulos que desconfían de este tipo de fenómenos y movidas mediáticas efectistas que suelen captar la atención, los objetos voladores no identificados no pasan de moda y tienen en la Ciudad un rincón dedicados a ellos.

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