Ovnis, a pesar de que EE. UU. los niega, ellos están

Por Francisco Villagrán

villagranmail@gmail.com

Especial para El Litoral

Los extraños objetos voladores no identificados irrumpen de manera asidua en los cielos terrestres, pareciera que las grandes potencias quieren dar a conocer de a poco el fenómeno, en un proceso de transición lento y pausado, gradual, de acercamiento  inteligente hacia el contacto definitivo con las civilizaciones que nos visitan desde hace mucho. Cuando esto ocurra, la humanidad se enfrentará a sorprendentes revelaciones sobre la existencia de vida extraterrestre, que revertirán las ideas divulgadas fantasiosamente y sin mucho fundamento. Pero el conocimiento no se dará a conocer en bloque, sino que surgirá a través de un proceso gradual de asimilación, que requerirá algunos años más de incertidumbre, salvo que se destape el tema y se diga la verdad total de golpe, sin muchos preámbulos. Esto coloca a los investigadores civiles en la disyuntiva de esperar o continuar la búsqueda emprendida como protagonistas del descubrimiento y el saber.

La constatación rigurosa de que los ovnis son artefactos  extraterrestres implica  una evidencia irrefutable sobre la existencia de vida extraterrestre inteligente en cualquier parte de este infinito universo. De manera que la búsqueda, el éxito o el fracaso de un hallazgo, depende básicamente del procedimiento que se utilice para la búsqueda. Como es sabido, no se puede utilizar el mismo procedimiento para el hallazgo de un barco hundido, una persona desaparecida, una falla en un aparato de televisión o un motor. Para cada caso en particular hay que aplicar un procedimiento distinto, de lo contrario no tendría éxito la investigación. En materia de éxitos o fracasos, la realidad nos muestra en forma objetiva, que luego de más de seis décadas de investigaciones civiles, los ufólogos no han podido presentar pruebas contundentes, por lo menos para las autoridades científicas, de la existencia de aparatos y civilizaciones extraterrestres.

Los grandes interrogantes.

Ahora bien, cabe hacerse una pregunta: ¿Porqué las grandes potencias intentan ocultar todo lo relacionado con el fenómeno ovni? Son presionadas por entidades superiores que no desean ser reconocidas? Todo puede ser, pero ya va siendo tiempo que después de mucho, se vaya descorriendo el velo del misterio. No se puede ocultar el sol con un dedo. En su marcha evolutiva, la humanidad hallará  un nuevo motivo y otra oportunidad para reflexionar sobre los distintos desenlaces que produce el hecho de saber. Una revisión minuciosa de los eventos catalogados como no identificados, dejan mucha tela para cortar y cosas para destacar. Los ovnis aparecen en forma abrupta en los espacios aéreos terrestres y marítimos, con velocidades y direcciones cambiantes que resultan atípicas, denotando en sus movimientos un patrón de conducta. Generan una luminosidad propia, de tonalidades variables, que guardan relación con los movimientos concretados. En todo el país y el mundo, en los últimos meses fueron observados cientos de hechos en los cuales los ovnis son protagonistas principales. Pobladores de Viedma, Río Negro, y San Antonio Oeste coincidieron en señalar haber observado un extraño objeto en forma circular y con luz blanca que se desplazaba de un lugar a otro. Un sereno de una chacra experimental dijo que “noté que se detenía sobre mi una nube circular. Asustado comencé a correr por el predio de la chacra, pero el objeto me seguía y cuando me paré, permaneció por varios minutos a unos cinco metros mío”. Finalmente el sereno comentó que “paralizado por el miedo y aterrorizado, ví como el objeto seguía girando en distintas direcciones, y después desapareció en el cielo a gran velocidad”. 

También en San Antonio Oeste, a unos 187 km. de la capital rionegrina, los habitantes se sorprendieron por la aparición sorpresiva de una  luz blanca, en dirección sudoeste, que circulaba a baja altura. Un testigo dijo que “salí a levantar la ropa del tendedero y en ese momento ví una nube muy luminosa que se movía lentamente sobre los cerros del Zonda, una serranía muy cercana. Una mujer de Angaco dijo a una radio local que “con mi marido vimos a las 20.45 una nube iluminada con un agujero en el centro, del tamaño de la luna, que estaba detenida, luego avanzaba lentamente y se volvía a detener. Así hasta que desapareció a gran velocidad en el cielo. También en Misiones, Entre Ríos y Santa Fe fueron reportados avistajes similares. 

Dos mujeres de la provincia de San Luis relataron el avistamiento y una de ellas le dio un sentido religioso. Dijo que el objeto era muy luminoso, una luz fosforescente, celeste clara, el objeto tenía pequeñas ventanas e todo su contorno, que se veían cuando se quedaba quieto. Apareció dos veces. Una de las mujeres comentó que “sentí un vacío total en la mente y una sensación de paz y bienestar. Eso es lo que yo sentí, por lo que creo que fue algo espiritual que nos pasó”.

Esto es algo de lo que ocurre casi siempre en nuestro país, sin contar los miles de casos que suceden a diario en todo el mundo. Cotra tantas evidencias irrefutable, los gobiernos no pueden seguir ocultando lo que pasa y es posible que esté en marcha un plan para por fin comunicar a la humanidad que no estamos solos en el universo. Quizás nosotros no lo veamos y la próxima generación tenga el privilegio de conocer oficialmente el comunicado de las grandes potencias sobre la existencia de vida extraterrestre. A pesar de las negativas oficiales, las pruebas de distintos lugares son irrefutables y no se las puede negar. 

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