Una visión profética para el barrio elegido por los ovnis

No es simple que hechos ocurridos en el interior del país encuentren reflejo en toda la prensa del país. Tienen que tener características muy especiales, alguna cuota de rareza extrema, un hecho policial de enorme violencia. En las últimas semanas Bahía Blanca logró ese lugar a partir de un hecho que orilla entre lo fantástico, lo bizarro y lo cómico, pero que todos asumieron como creible. No cierta, pero posible.

La referencia es al supuesto ataque protagonizado por un grupo de objetos voladores no identificados (OVNIS) a la Base Aeronaval Comandante Espora. La inesperada (y amenazante) presencia interestelar habría sido repelida con ráfagas de ametralladoras asumiendo que en general –lo dicen decenas de películas sobre el tema—los extraterrestres siempre son malignos, vienen a conquistar la Tierra, llevarse el agua o acopiar sangre humana.

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Vecinos del lugar filmaron con sus celulares imágenes típicas de este tipo de eventos: todo muy oscuro, luces que se mueven, se apagan, desaparecen, la filmación que se mueve de un lado a otro, de modo de no ofrecer la claridad suficiente para sostener la historia.

Lo ocurrido trascendió y hasta tomó cartas en el asunto una particular Fundación Argentina de Ovnilogía (FAO), entidad con sede en La Plata, creada en 1984 y con más de 150 representantes en el territorio nacional que organizan vigilias nocturnas, reuniones y charlas informativas.

El ataque anticipado, 1948

Hasta aquí, una parte de la historia. Las autoridades de la Base Aeronaval se tomaron su tiempo para dar información oficial de lo ocurrido, que terminó siendo, según sus dichos, “una práctica habitual que realizan sus helicópteros”, negaron que hubiesen detonaciones y que los videos mencionados han sido editados para crear una gran mentira.

Pero quien sí tuvo una interesante visión premonitoria de que este tipo de situaciones podían ocurrir en Villa Espora fue la inmobiliaria Macagno, desde 1928 es responsable del loteo de cientos de barrios de la ciudad.

En septiembre de 1948, la firma hizo un anuncio en este diario, con la estrategia de generar cierta incógnita entre los vecinos. Un primer aviso decía: “Trescientos lotes en un lugar prominente. ¿Dónde? Cuando explote lo sabrá usted…Espérelos”. La gráfica que acompañaba era la de una bomba tipo Hiroshima lanzada desde un avión.

Dos semanas después la incógnita quedó develada: la referencia era al primer loteo para la creación de Villa Espora, “ubicada a un paso de la base aérea monumental! Lotes en 120 cuotas de $ 3,25 (2 dólares de la época), todas “tierras altas y fértiles”. El dibujo mostraba ahora dos aviones y una gran explosión sobre el terreno.

La gráfica del anuncio eran dos aviones que literalmente bombardeaban el lugar.

El aviso de 1948 anticipaba, sin saberlo, un futuro que 75 años después orillaría la realidad de la mano de una invasión extraterrestre felizmente rechazada por las fuerzas leales.

“Hay marcianos entre la gente/No sé que quieren ni de dónde son/Ni que hacen aquí en la tierra/Pero de algo estoy seguro/Que están copando el mundo a traición”, escribió Andrés Calamaro en una ochentosa canción dedicada a Fabio Zerpa, mítico estudioso de estos fenómenos alienígenas.

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