Este pueblo con casas ovni está abandonado a causa de una misteriosa maldición

Las casas ovni de Matti Suuronen llegaron a Taiwán, pero no de la forma que todo el mundo pensaba. Hoy es un pueblo completamente abandonado con una gran historia detrás

Las Sanzhi UFO Houses –lugar también conocido como Pod City– fueron construidas en 1978 en Shanzhi, una localidad al norte de Taiwán, por el fabricante de plásticos Yu-Chou Company. Nacieron inspiradas en la arquitectura de las casas ovni de Matti Suuronen. En un principio se proyectó para los soldados estadounidenses destinados por aquel entonces a Asia Oriental. Sin embargo, las obras de construcción se paralizaron en 1980 y la empresa quebró, dejando las viviendas completamente abandonadas.

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Un lugar rodeado de misterio

A la par que quebraba la empresa, empezaron a correr ciertas supersticiones y leyendas. Una estatua de un dragón chino, situada cerca de la entrada a la urbanización, la quitaron y la trasladaron a otro lugar para hacer más amplio el camino que llevaba a las casas. Se dice que este bicho de acero traía suerte y fortuna, y buscó venganza, infligiendo una terrible maldición en el terreno. Vale, cuesta creérselo. Pero los datos hablan por sí solos: los registros de la época dan cuenta de numerosos accidentes de tráfico y suicidios en los alrededores del complejo durante este periodo.

Otra de las supersticiones era que las viviendas se habían construido sobre un antiguo cementerio holandés del siglo XVII, y que durante la construcción del complejo se habían desenterrado nada menos que 20.000 huesos. El asunto se convirtió en un tema de conversación habitual, con debates que giraban en torno a este lugar embrujado y en el que decían que se oían las quejas de espectros que flotaban en el interior de estos misteriosos edificios.

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Desde un punto de vista más pragmático, se señala con el dedo el asombroso coste de estas construcciones y el público objetivo, muy poco estable a nivel residencial, y por tanto imposible de rentabilizar el proyecto. Sin embargo, pese a las circunstancias, la cervecería local Haichungtien se interesó por este proyecto en barbecho, intentando darle otra oportunidad en 1989. El gigante Hung Kuo, por entonces al frente del hotel Taipei Hilton, inyectó 24 millones de dólares al proyecto. La rueda volvió a girar y la construcción se relanzó con el objetivo de abrir al año siguiente.

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Un infierno en el paraíso

Los problemas fueron mayores de lo esperado. Las casas estaban hechas con una mezcla de hormigón armado y plástico, lo que podía suponer un inconveniente, ya que se podían venir abajo hasta con el terremoto menos intenso. Pero, con la presión por parte de la empresa de acabar cuanto antes, las viviendas se terminaron sin tener en cuenta los riesgos.

Lo que se supone que debía ser una fructífera mezcla de cervecería y paraíso en la costa, se convirtió rápidamente en un infierno para los inversores, ya que sus objetivos eran diametralmente opuestos. Hung Kuo, por una parte, se quería abrir al mercado internacional, superando con creces las ambiciones y capacidades de la cervecería, que se vio obligada a presionar para que siguiera siendo un proyecto de ámbito local. Este diálogo tan imposible bloqueó una vez más las obras, que se paralizaron en ese mismo año.

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Hoy es un lugar abandonado, que atrae a los curiosos por su leyenda y su atmósfera tan surrealista, y convertido en una atracción turística local. Sin mantenimiento ni seguridad, Hung Kuo terminó vendiendo el complejo en 2009 porque estaba pasando por una gran crisis financiera. Tras este episodio, se lanzó una petición para conservar las casas y construir un museo en una de ellas, pero en aras de la seguridad pública, el terreno fue arrasado en su totalidad y desde 2010 se está debatiendo un nuevo proyecto de complejo turístico. Todo lo que queda es el recuerdo de este extraño y fascinante lugar a través de raras fotografías de épica que resaltan la belleza de esta arquitectura fantasmal.

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Por Ovnis

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